En una conmovedora charla dirigida al primer grupo de peregrinos bahá’ís que visitaron la Celda de Bahá’u’lláh después de ocho años, el miembro de la Casa Universal de Justicia, Sr. Hartmut Grossman, resaltó los cuatro tipos de creyentes que son fundamentales para el avance de la Fe bahá’í.
Grossman explicó que, según las palabras de Shoghi Effendi, la Causa de Dios necesita de «Santos, Héroes, Mártires y Administradores» para cumplir con sus planes futuros.
Estos cuatro arquetipos representan un nivel cada vez más elevado de compromiso y sacrificio por la Fe.
Los Santos, dijo Grossman, son aquellos que demuestran ser bahá’ís las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Aunque no es una tarea sencilla, algunos han logrado alcanzar este nivel de devoción constante.
Por su parte, los Héroes son capaces de proclamar audazmente los principios de la Fe, convirtiéndose en modelos inspiradores para la comunidad bahá’í. Pioneros como Martha Root son ejemplo de este heroísmo.
En un grado aún más elevado, los Mártires agregan el elemento del sufrimiento al comportamiento heroico y santo, ofreciendo incluso sus vidas por la Causa.
Finalmente, los Administradores son quizás el nivel más difícil de alcanzar, pues requiere reunir todas las cualidades anteriores.
Deben ser Santos al liberarse del ego, Héroes al expresar con valentía sus opiniones, y Mártires al practicar el desprendimiento.
Grossman recalcó que cada bahá’í ha sido elegido por Dios y dotado de habilidades únicas para servir a la Causa.
La tarea de «capacitar» a las almas de los hombres, más que simplemente alentarlas o hacerlas felices, es el llamado que se nos ha encomendado.
Al visitar la emblemática Celda de Bahá’u’lláh, los peregrinos tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre su propio potencial para convertirse en Santos, Héroes, Mártires o Administradores en esta Dispensación.

Pues, como Grossman señaló, de otra manera no habrían sido elegidos.







