El emblemático parque acuático francés ha cerrado definitivamente este 2 de enero de 2025, reubicando a sus 12 delfines y 2 orcas en santuarios más apropiados
Tan solo dos días después de iniciado el nuevo año, se ha producido un hecho histórico para la protección de los animales marinos en Europa. Marineland, el parque acuático más grande del continente, ha cerrado sus puertas de forma permanente, poniendo fin a décadas de explotación de delfines y orcas con fines de entretenimiento.
Este emblemático delfinario, ubicado en Antibes, Francia, albergaba 12 delfines y 2 orcas que ahora serán reubicados en santuarios marinos, donde podrán disfrutar de mejores condiciones de vida y libertad de movimiento.
Esta decisión se produce como consecuencia directa de la nueva ley francesa de 2021, que prohíbe el uso de cetáceos en espectáculos y parques de diversiones a partir de 2026.
«El cierre de Marineland marca el inicio del fin de la era de los delfinarios en Europa», afirma Encarna Carretero, portavoz de la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA). «Es un paso crucial hacia un futuro más compasivo y respetuoso con los derechos de estos fascinantes animales».
La industria de los parques acuáticos ha sido cuestionada durante décadas por los expertos, quienes afirman que someter a orcas y delfines a un ambiente artificial y confinado les genera un estrés físico y mental extremo.
En la naturaleza, estos animales recorren largas distancias y tienen estructuras sociales complejas, pero en cautividad, se ven obligados a realizar trucos repetitivos para el deleite de los visitantes.
El cierre de Marineland representa un punto de inflexión en la protección de los cetáceos en Europa. Esta decisión envía un mensaje claro de que la explotación de animales marinos con fines de entretenimiento es inaceptable y que se debe priorizar el bienestar y la libertad de estos seres.
«Es un triunfo para las organizaciones de defensa animal que han luchado incansablemente contra esta práctica», añade Carretero. «El futuro de los delfines y orcas de Marineland es ahora más prometedor, lejos de los tanques y los espectáculos».
Con el cierre de este gigante, se abre una nueva era en la que los derechos y el bienestar de los animales marinos serán el centro de atención. Un final histórico para una era de explotación que, poco a poco, está llegando a su fin.







