Los “martes de Merino” fueron encuentros semanales informales que el almirante José Toribio Merino mantuvo con la prensa en la transición política chilena tras la dictadura.
Estas apariciones, espontáneas y llenas de ironía, se dieron después de que Merino presidiera la Comisión Legislativa Conjunta para reformar la Constitución de 1980, tras el plebiscito de 1988 que abrió paso a la democracia.
Estos encuentros en el pasillo, donde Merino aprovechaba para responder preguntas de los periodistas mientras esperaba el ascensor, se convirtieron en un fenómeno mediático.
Sus declaraciones, mezclando seriedad y humor, eran esperadas por la ciudadanía y muchas de sus frases quedaron en la memoria pública como “frases para el bronce”.

Algunas de las frases más controversiales incluyen sus críticas duras y caricaturescas hacia políticos y países, destacando su rechazo a la izquierda, como cuando afirmó que los comunistas no eran del todo humanos, llamándolos «humanoides», o sus opiniones sobre personajes internacionales y vecinos latinoamericanos, como calificativos duros hacia brasileños (primitivos) y bolivianos (“Los bolivianos son auquénidos metamorfoseados que aprendieron a hablar, pero no a pensar”)
Estas expresiones reflejaban su fuerte personalidad y visión política conservadora y nacionalista, que marcó su legado en la historia chilena.
Este fenómeno marcó un antes y un después en la relación entre el poder militar y la prensa en Chile, mezclando política, humor y polémica, y sigue siendo un referente en la memoria política y cultural del país.
Merino mantuvo esta dinámica hasta su retiro en 1990, dedicándose luego a sus pasatiempos y a escribir sus memorias, que no publicó antes de su muerte en 1996.
Este material está basado en el artículo de Guioteca, que detalla estas declaraciones y el contexto en que se dieron.







