En medio de la ola de especulaciones que se encendió tras las elecciones, el diputado Jaime Mulet —presidente de la Federación Regionalista Verde Social (FRVS)— salió a enfrentar directamente los rumores que anunciaban la “desaparición” de su colectividad.
En un video difundido durante la jornada, el parlamentario entregó una explicación detallada destinada a despejar dudas y reafirmar la continuidad legal y política del partido.
Mulet comienza recordando que el FRVS no está en riesgo de disolución, ya que actualmente cuenta con cuatro parlamentarios que sostienen su existencia jurídica: tres diputados electos en esta elección y uno en ejercicio.
Esta combinación asegura que el partido cumple con la norma que exige representación parlamentaria vigente para mantener su identidad política.A esto se suma —según puntualiza el diputado— una red de autoridades que siguen activas: concejales, consejeros y cargos locales que refuerzan la estructura territorial del partido.
Uno de los datos más llamativos del mensaje es la referencia de Mulet al porcentaje de representación parlamentaria del partido. “El FRVS representa un 4,3% de la Cámara de Diputados”, afirma, presentando la cifra como prueba concreta del peso legislativo que mantiene la colectividad incluso en un ciclo electoral complejo.
Respecto al futuro administrativo, Mulet confirma que toda la documentación exigida por ley ya fue ingresada al Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel). El organismo deberá pronunciarse en los próximos días sobre la continuidad del FRVS, pero el diputado se muestra confiado: asegura que los antecedentes entregados cumplen estrictamente con los requisitos establecidos.
La declaración pública no sólo busca ordenar el debate interno del partido, sino también enfrentar un clima informativo marcado por la incertidumbre, las interpretaciones erróneas y la ansiedad postelectoral.
En un escenario donde varias colectividades enfrentan su propio examen jurídico tras las urnas, la aclaración de Mulet instala un mensaje nítido: el FRVS no está desapareciendo.
Su video, grabado de manera sencilla pero directa, se transforma así en un intento por recuperar la iniciativa narrativa en un momento clave, recordando que —más allá de los números y las lecturas políticas— la representación democrática sigue viva en los territorios y en el Congreso.







