El tráfico ilegal: donde falla el Estado y lucra el crimen organizado

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El tráfico ilegal —de personas, drogas, fauna, armas o desechos— crece en los huecos que deja el Estado y en la codicia de las redes criminales.

¿Por qué pasa? Todo señala a una mezcla de regulaciones débiles, ausencia de control estatal y la acción de grupos organizados que sacan tajada del caos.

Primero, el Estado. Sin leyes claras o una aplicación firme, los traficantes tienen vía libre. Las diferencias legales entre países son un regalo para ellos: el tráfico de desechos tóxicos, por ejemplo, se alimenta de normas mal alineadas que permiten mover residuos sin control, dañando salud y medioambiente (UNEP, 2015).

En drogas, la ONU calcula que el mercado negro mueve hasta 400 mil millones de dólares al año, algo que no existiría sin fronteras débiles o leyes descoordinadas (UNODC, 2020).

Pero no es solo cuestión de legislación. La falta de oportunidades económicas deja a comunidades enteras a merced de las mafias.

En América Latina, la desigualdad empuja a muchos migrantes a redes de tráfico humano, donde arriesgan la vida en travesías mortales (OIM, 2023).Ahora, el crimen organizado.

Las mafias no solo aprovechan los vacíos, los buscan. En el tráfico de fauna, la demanda de animales exóticos o sus partes —como marfil o plumas— viene de redes que abastecen a coleccionistas, poniendo en riesgo la biodiversidad (WWF, 2021).

En el tráfico de personas, los “coyotes” o “cabezas de serpiente” ganan fortunas explotando la desesperación de quienes buscan un futuro mejor (Wikipedia, 2023).

Incluso en el turismo reproductivo en México, redes organizadas llenan los vacíos legales que dejan otros países (Términos clave, 2020).

Es un ciclo claro: donde el Estado no llega, el crimen organizado manda. En Colombia, un caso mostró que el tráfico de armas es asunto estatal, pero si el Estado no está en zonas remotas, las mafias sí (Ámbito Jurídico, 2022).

Lo mismo pasa en el sudeste asiático, donde las redes trafican desde armas hasta personas por la falta de control (UNODC, 2020).

¿Cómo parar esto? No es solo hacer más leyes. Los gobiernos deben cerrar brechas legales con cooperación internacional, como busca la Convención de Palermo (UNODC, 2000).

Pero también hay que atacar la demanda: sancionar a quienes compran productos ilícitos, desde drogas hasta trofeos de animales, y dar alternativas a comunidades vulnerables para que no caigan en redes criminales.

El tráfico ilegal no es solo un problema de leyes o policías; muestra que algo falla en nuestras sociedades.

Mientras el Estado deje huecos y el crimen organizado los aproveche, esto no parará. Gobiernos, ciudadanos y empresas debemos actuar juntos para cerrar esas grietas.

Nota Editorial

Esta columna corresponde a una opinión personal del autor/a y no representa necesariamente la postura editorial de ClickNews. Las afirmaciones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de quien las emite, en ejercicio de su libertad de expresión amparada por la Constitución chilena y tratados internacionales sobre derechos humanos.