En un sorprendente desarrollo, más de 280 ciudadanos chilenos han inscrito sus nombres para buscar una candidatura presidencial independiente en las elecciones de este año.
Este inusual nivel de interés expone una profunda desconexión entre la ciudadanía y los partidos políticos tradicionales.
La legislación chilena permite que cualquier ciudadano mayor de 35 años se registre como aspirante a la presidencia, sin necesidad de afiliación política.
Esto ha dado paso a una explosión de candidatos provenientes de diversos orígenes, desde profesionales y empleados, hasta trabajadores independientes e incluso un par de tarotistas.
La académica Nerea Palma, de la Red de Politólogas, señala que este fenómeno refleja una «desconexión entre los partidos y la ciudadanía, lo que se traduce en desconfianza y lejanía».
De hecho, en la reciente Convención Constitucional, las listas independientes tuvieron resultados relevantes, mostrando el deseo de la gente de buscar alternativas fuera del establishment político.
Sin embargo, los analistas advierten que conseguir las 35,361 firmas requeridas para confirmar la participación será un reto difícil de superar para la gran mayoría de estos aspirantes independientes.
En 2021, solo dos de los 31 inscritos lograron este umbral.Mientras los partidos políticos ya han anunciado 14 candidatos para las primarias de junio, esta eclosión de candidaturas independientes promete sacudir el panorama electoral chileno.
Será clave observar si algunos de estos aspirantes logran canalizar el descontento ciudadano y convertirse en alternativas viables frente a las opciones tradicionales.







