Condenan por abuso sexual a exsacerdote exorcista de confianza de Chomalí

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En un desarrollo significativo para la justicia y la rendición de cuentas dentro de la Iglesia Católica, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Concepción ha condenado al exsacerdote Roberto Carlos Valderrama Bastidas por delitos de abuso sexual.

Los hechos ocurrieron durante el ejercicio de sus funciones pastorales, un contexto que agrava la traición a la confianza depositada en su figura. Valderrama Bastidas era conocido en la región del Bío Bío por su rol como experto en exorcismos e incluso había formado parte del Consejo Arquidiocesano para la Prevención de Abusos y Acompañamiento de Vctimas.

La denuncia inicial provino de Scarlett Valderrama, prima del exsacerdote, quien valientemente relató haber sufrido tocaciones indebidas durante un ritual de exorcismo.

Según su testimonio, Valderrama Bastidas la «empezó a tocar y manosear» mientras realizaba el rito, y la amenazó con frases como: «Lo que pasó acá, se queda acá, te trabajaron con tierra de cementerio y si tú le llegas a contar a alguien y la bruja se entera, te vas a morir».

Esta declaración inicial fue crucial para destapar más acusaciones.Tras la valentía de Scarlett, otras víctimas se sumaron a las denuncias contra el presbítero, quien gozaba de una notable influencia y cercanía con las altas esferas eclesiásticas en Concepción.

La acumulación de testimonios llevó el caso a los tribunales, donde se inició un proceso legal que culminó con la reciente condena.

La reacción de la comunidad y de diversas organizaciones fue contundente. Familiares de la víctima han acusado directamente al arzobispo Fernando Chomalí, actual Arzobispo de Santiago, de estar al tanto de las denuncias sin haber atendido a la familia.

Miembros de la Red de Laicos de Concepción, un grupo activo en la defensa de las víctimas, han sido particularmente críticos, afirmando que Valderrama era «la mano derecha» de Chomalí y lo han calificado como «el demonio en persona», reflejando la profunda indignación por la percepción de inacción institucional y el abuso de poder.

Carol Crisosto, de la Red de Laicos, enfatizó que Valderrama «era un hombre que gozaba de mucho poder, y ese poder se lo otorgó Fernando Chomalí. Este hombre abusó de su cargo».

El proceso judicial en el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Concepción fue un paso fundamental para las víctimas. La condena de Valderrama Bastidas representa un precedente significativo en la región del Biobío, al cerrar judicialmente un caso emblemático de abusos en contextos religiosos.

Este veredicto subraya la importancia de la vía legal para obtener justicia y reparación, ofreciendo un rayo de esperanza a quienes han sufrido abusos dentro de instituciones de confianza. Este caso pone de manifiesto la urgente necesidad de que la Iglesia Católica aborde de manera transparente y efectiva los casos de abuso y la protección de agresores dentro de sus filas.

La sociedad exige respuestas firmes y acciones concretas ante estos abusos de poder y confianza, y la condena de Valderrama Bastidas es un recordatorio de que la justicia, aunque a menudo lenta, puede prevalecer.