Hace 42 años, en Shiraz, Irán, se llevó a cabo un acto de inimaginable crueldad. Diez mujeres bahaís, entre ellas la joven Mona Mahmudnizhad de 17 años, fueron ejecutadas por rehusarse a renunciar a su fe.
Mona era una mujer excepcional, llena de entusiasmo por la vida y el servicio a los demás. Trabajaba en un orfanato local y escribía poesía que reflejaba su profunda espiritualidad.
Junto a ella, otras nueve mujeres igualmente realizadas y devotas enfrentaron el mismo destino trágico.
Antes de ellas, los propios padres de Mona habían sido ejecutados por ser bahaíes. Siguiendo la tradición islámica, se les dio cuatro oportunidades para convertirse al Islam, que todas ellas rechazaron con firmeza.
Uno de los interrogadores se jactó de no tener educación superior y ahora poder condenar a muerte a una graduada universitaria.
Estas mujeres enfrentaron su destino con una fortaleza y compostura inquebrantables. Su certeza y sacrificio sirvieron para allanar el camino hacia una vida más libre para las generaciones futuras.
Sus nombres – Nusrat, Izzat, Roya, Tahirih, Zarrin, Shirin, Akhtar, Simin y Mahshid – serán recordados por siempre como símbolos de valor, fe y resistencia frente a la opresión.
Mientras conmemoramos su legado, rendimos homenaje a Mona y a todas estas heroínas bahaíes que entregaron sus vidas por defender su creencia.
Su historia nos inspira a luchar por la libertad de conciencia y por un mundo donde la intolerancia y la discriminación no tengan cabida.







